No me importa perder la dignidad, hacer el ridículo o que piensen que soy gilipollas tampoco que me vengáis con preguntas como: ¿a que juegas? Porque no juego a nada más que no sea quererla. He cometido errores y la he perdido, lo sé, aunque parezca que vivo en un mundo paralelo al vuestro tengo los pies en la tierra y sé ver la realidad. No me vale que me vengáis diciendo que no debo hacer todo lo que estoy haciendo, lo siento pero yo nunca he sido de darme por vencida y ahora no será diferente, hasta que algo de dentro no me diga basta yo seguiré haciendo lo que el corazón me diga.
Sé que su felicidad no depende de mi por eso la dejé marchar para que fuese feliz aunque eso implique que yo sufra. Ver su sonrisa todos los días durante siete horas me produce una felicidad que pocas personas pueden conseguir, con saber que ella esta bien sufro un poco menos.
¿Sabéis qué? Hice un trueque con alguien inexistente le di mi felicidad a cambio de la suya.
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