domingo, 12 de abril de 2015

Ya. Sí. Claro.

¿Qué cojones esperabas? Te dijo adiós y le devolviste la despedida pensando que volvería. Ya han pasado unos días y no hay señales de vida. Te sigues mordiendo las uñas y con las manos frías. Manos frías sin manos calientes, manos frías sin vientre en que reposar a coger calor. Manos frías como el corazón que intentas aparentar. Corazón frío, de hielo. Ahora te lamentas pensando que tú has dejado pasar la oportunidad de tu vida y de mientras te dicen "una chica así no era oportunidad ninguna". Ya, sí, claro. Que bonita es. ¿Qué cojones esperabas? Mira, chica. Sigue sonriendo. Que lo has hecho bien. Que no vale la pena los "adiós pero me gustaría presentarme en tu casa", porque recuerda que no sabe ni en la calle en la que vives porque nunca se molestó en ir solo en decir ven. Las palabras son importantes pero sin actos son nada, como pájaro sin alas. Te lo digo de verdad que una persona que dice que quiere tanto contigo pero te da la espalda no vale nada. Ya. Sí. Claro. A mí que me dé la espalda un rato más para otra serie de besos. ¿Qué cojones esperaba? Te he escrito ya un par de veces y no te ha llegado ningún mensaje. No, la cobertura va bien, los datos también y no estamos bloqueadas. Mi vida un poco desde que no estás pero nada más. Sigo comiendo pizza aunque no sea lo mismo que compartirla contigo sigue estando igual de buena. ¿Qué cojones esperaba? ¿Me has echado de menos? Oye, soy yo, estoy en la puerta de tu casa. ¿Bajas? Ya. Sí. Claro. Adiós. 9 de abril de 2015